Eficaz para salvar vidas humanas.
La reanimación cardiopulmonar o cardiorrespiratoria (RCPB), es un conjunto de maniobras normalizadas internacionalmente; están destinadas a asegurar la oxigenación en órganos vitales cuando la circulación de la sangre en una persona se detiene súbitamente a causa de la parada cardiorrespiratoria. Se ha demostrado que cuando la RCPB es puesta en práctica y se inicia al cabo de poco tiempo tras el paro cardíaco, es eficaz para salvar vidas humanas.
Además del Reanimador orofaríngeo©, junto con el masaje cardíaco, en ocasiones se utilizan desfibriladores externos.
La reanimación cardiopulmonar debe practicarse sobre toda persona en caso de parada cardiorrespiratoria, o sea, que está inconsciente, no se mueve espontáneamente, no reacciona ni al tacto ni a la voz. No respira: después de la liberación de las vías aéreas, no se observa movimiento respiratorio, no se siente el aire salir por la nariz o la boca y no se sienten los latidos. Se recomienda que todo paciente en paro cardíaco reciba reanimación.
Debido a que es la principal causa en eventos súbitos en adultos, en todo el mundo se está potenciando el uso de desfibriladores externos automáticos en sitios estratégicos y de riesgo; estadios, centros comerciales, aviones, escuelas, etc. Esto permite que una persona sea capaz de realizar la reanimación RCPB.
Junto con él, el Respirador orofaríngeo© es necesario, ya que facilita el paso del aire al mantener la lengua en su lugar, impide que caiga hacia atrás y dentro (relajación muscular en inconsciencia, además si la persona presenta alergias y una lengua voluminosa como en casos de Angioedema o edema de Quincke).

2+30

Se realizan dos insuflaciones de aire, profundas, y treinta masajes cardíacos. A una velocidad de cien masajes cada minuto. Este ejercicio se repite hasta que el paciente reaccione.

 

Vídeo de la maniobra de reanimación sin protección ni profilaxis,
y sin entubar las vías aéreas.

Respirador orofaríngeo©

El Reanimador orofaríngeo© es único, está adecuado perfectamente para la maniobra. Se introduce el tubo por la boca del paciente, con el extremo de salida hacia el paladar. Luego se gira 180º, sujetando así la lengua. Y lo más importante, despejando la vía aérea y manteniéndola abierta para dar comienzo a la ventilación.
Las válvulas solo se abren al soplar el reanimador. Cuando la víctima exhala, estas válvulas de ingreso se cierran, dejando la salida abierta (que es siempre hacia el exterior del tubo y hacia fuera de la boca).
Además, un filtro interno evita el paso de micro gotas de saliva, impidiendo en gran parte contagios en sentido inverso (del reanimador hacia el paciente). Dos insuflaciones y treinta masajes cardíacos.